La olvidada “Corona del Sol” de la Virgen del Rocío



El pasado jueves 12 de abril, fue presentado por el taller orfebre Hermanos Delgado de Sevilla, el diseño de la nueva corona de la Virgen del Rocío con motivo del Centenario de la Coronación Canónica que acontecerá el próximo 2019. La nueva presea que representa la escena de Pentecostés, será ejecutada a base de donaciones por parte de las Hermandades Filiales, como de la Matriz, así como de las no filiales y asociaciones. 

Se prevé que el estreno de la corona se realice en la Romería del Rocío de 2019, coincidiendo con el aniversario de la Coronación.

Con esta nueva adquisición para el patrimonio del Rocío, poco se ha aportado o estudiado a fondo sobre el ajuar o “tesoros” de la Patrona de Almonte. Recientemente la Hermandad Matriz puso en valor este ajuar con la creación del “Museo Tesoro de la Virgen del Rocío”, siendo autentica admiración por las diferentes piezas que lo compone repartidos en las tres salas que se localizan en los triforios del Santuario.

De todas ellas nos fijamos concretamente en una pieza orfebre. Se trata de la olvidada “Corona del Sol”. En su diseño, se representa un sol humanizado y sonriente, de ligera impronta americanista, fulgura resplandeciente en el comedio del sostén arbotante, o imperial, que enlaza el canasto de la corona con su diadema; simpática caracterización de la que ha tomado el popular sobrenombre. Su cestillo, o coronel y picado de lustre, al igual que el resto de la pieza. En esta base, presenta una ornamentación configurada a base de “ces” expandidas que abrazan cartelillas de formato trapezoidal, unas, y oval otras, imitando el engaste de una piedra preciosa, aunque recreadas en el propio metal. Se asienta todo el canasto, a su vez, sobre un aro básicamente ornamentado por enredadas guirnaldas laureas.

Corona del Sol de la Santísima Virgen del Rocío. Exposición 1998.

En la diadema, distintos motivos vegetales decoran los espacios de la media luna invertida que forma la creciente, de tal guisa que la representación de este elemento se distribuye alrededor de un eje central, encarnado por dos “ces” enfrentadas, en torno a un óvalo que recrea una piedra preciosa labrada en metal, del que penden los tallos y hojarascas de dos tulipanes hacia cada extremo, armoniosamente esparcidos por las caídas menguantes del semicírculo. En opinión de la experta de joyería, doña Leticia Arbeteta Mira, la presencia de esta modalidad floral ha podido ser tomada por el orfebre ejecutante de las turquerías. 







Contornean toda la diadema unos rayos flameados y ondulantes que alternan con otros rectos, sobre cuyos remates figuran pinchadas unas estrellas que denotan, en su ejecución, cierta tosquedad, aunque el objeto no queda exento por ello de otros muchos y bellos detalles refinados. Aglutina en total catorce estrellitas que se alinean, de modo equitativo, en rayos derechos ubicados a cada lado de la cruz flordelisada, recreada a base de flor de lis, que se alza como el epicentro de la pieza, al germinar de una flor abierta (una posible rosa silvestre).

Podemos encontrar una corona similar perteneciente a la antigua Cofradía de la Bofetá de Sevilla.

La corona de plata se compone de canasto circular que se abre en tamaño en ritmo ascendente, seis imperiales distintos entre sí y una aureola enmarcada de la que sobresalen una cruz sustentada por ángeles y una serie de haces de luz o rayos zigzagueantes y rectos de modo alterno rematados los segundos en estrellas de siete puntas. La pieza sólo está labrada por una de sus caras, en el caso del canasto o los imperiales en la parte vista, mientas que en el caso de la aureola y sus remates sólo en la parte frontal.

Corona de la Hermandad del Dulce Nombre

Sobre el imperial central de la corona se sitúa un sol asemejando un rostro humano en su esfera y rodeado por una serie de haces de luz que repiten a menor escala los rayos zigzagueantes y rectos de modo alterno, al igual que la corona de la Virgen del Rocío.

Si atendemos al análisis elaborado por el IAPH (Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico) en 2008, la presea del Dulce Nombre es fechable entre 1701 – 1750.
¿Dataría de esta fecha la corona de Almonte? Si comparamos las distintas representaciones existentes de la Virgen del Rocío durante el siglo XVII hacia parte del siglo XIX, podíamos cotejar si esta pieza de plata se acerca al más mínimo detalle en las representaciones de la virgen, ya sea en orfebrería, litografías o pinturas.

Del siglo XVII nos llega dos representaciones de la Virgen del Rocío; la primera se trata de una pieza de orfebrería de plata proveniente de Sanlúcar de Barrameda, un báculo fechado en 1680, a día de hoy es el retrato más antiguo de la Patrona almonteña. La Virgen ataviada con el atuendo de los Austrias, muestra una simple corona de canasto, desprovista de la diadema. Quizás fuese la corona que regalase doña Isabel, mujer del hacendado Hernando Caballero, vecinos de Almonte y fechado ya en 1583. De misma similitud aparece esta corona de canasto en la demanda de plata del siglo XVIII y restaurado en 1813 de los tesoros de la Hermandad Matriz. Debemos de esperar hasta 1696 cuando aparezca una corona con resplandor sobre la Virgen. Esta corona será la que ilustre las distintas representaciones de Nuestra Señora durante todo el siglo XVIII y parte del XIX. 
Báculo de la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda de 1680. Siendo mayordomo Juan Lozano
Azulejo de 1696 de la primitiva ermita del Rocío. Anónimo.
Esta presea pintada en 1696, será plasmada durante el siglo XVIII, en ocasiones coronado los rayos flameados y ondulantes por unas estrellas, mientras tantos en otras se excluyen. Imaginamos que por criterio o precisión del autor de la obra.

Distintas representaciones de la corona de la Virgen del Rocío durante el siglo XVIII

Como dijimos antes, la ilustración de esta esta pieza de plata se extiende hasta el siglo XIX, cuando en 1813, la Virgen adquiere un nuevo juego de plata, el llamado conjunto de rayos biselados, regalo del hermano mayor de Almonte, Juan José Lagares. Corona que se plasmara en numerosas ocasiones durante en este siglo decimonónico con más o menos exactitud. 

Ntra. Sra. del Rocío con el conjunto de rayos biselados de 1813. 

Ante las evidencias gráficas de la Virgen durante estos casi dos siglos, nada tiene que ver la Corona del Sol con estas coronas en sus trazas pictóricas. La presencia del sol humanizado es nula, como de los detalles de la diadema. Si coincide con los rayos flameados y ondulantes.

¿Cuándo aparece la Corona del Sol ilustrada?

Durante el siglo XIX, queda inventariado en dos ocasiones el rico ajuar de la Virgen del Rocío. El primero de ellos fechado el 2 de agosto de 1805, en el que se nos da cuenta de dos coronas: una de plata y la otra de plata sobredorada.

El siguiente inventario es elaborado por el párroco de Almonte don Ángel Márquez Parreño, fechado el 30 de diciembre de 1884. Nos vuelve a indicar la existencia de dos coronas: una corona imperial labrada y cincelada, y otra corona de plata sobre dorada. Recordemos que la corona imperial es la regalada en 1813 a la Virgen, por lo tanto la dos primeras corona citadas en 1805, sobrevive a 1884 la corona sobredorada, perdiéndose el rastro de la corona de plata ¿la corona sin diadema del báculo de Sanlúcar?

Desconociendo por completo si la “corona de plata sobredorada” inventariada en 1805 y 1884 se tratase de la Corona del Sol, en una relación de coplas populares dedicadas a la Virgen del Rocío en el siglo XIX, puede arrojarnos un poco de luz.

La Virgen del Rocío, 

Blanca Paloma, 

Ha estrenado un vestido, 

Manto y corona. 

Esta copla decimonónica recogida en una obra de principios del siglo XX, puede darnos la clave. Del gran legado de la familia Cepeda de la Palma del Condado, se conserva una pintura fechada hacia 1880. La Virgen del Rocío emerge desde sus andas de madera elaboradas por Juan de Astorga en 1820, y entre dos candelabros de plata, la Señora de Almonte aparece encarnada con la Corona sobredorada del Sol, luciendo junto a las ráfagas y media luna de rayos biselados. Por lo tanto, tenemos la primera presencia pictórica de la mencionada corona. 

Pintura de hacia 1880. Perteneciente a la familia Cepeda.
Comparación de la corona con la pintura.

En 1917, el pintor Manuel García Rodríguez, realiza un cuadro de la Reina de las Marisma para el nazareno Juan Luis Cózar y Lázaro, del que había sido párroco de Almonte y posteriormente del Divino Salvador en Sevilla. La Virgen aparece en su divina majestad, elevándose sobre el antiguo santuario, anterior a las reformas de 1918 que cambiarían la fisonomía de su fachada. La Virgen con ráfagas de rayos biselados, vuelve a ser representada con la Corona del Sol, jugando con la intensidad de su dorado con el plateado de las ráfagas. Dicho cuadro presenció todas las reuniones de las Juntas de la Coronación Canónica. Hoy esta obra se localiza en Dos Hermanas, ciudad natal de Cózar y Lázaro.

Pintura de Manuel García Rodríguez . 1917.

Comparación de la corona con la pintura

No volvemos a tener constancia de la presencia de esta corona en más representaciones, ni tan siquiera en fotografías. Quizás cayera por su valor artístico ante la nueva corona de 1919 para la Coronación Canónica que encandiló a los devotos por su belleza y elaboración.

Sin embargo, no deja de sorprender la referencia citada de la copla popular ante el estreno de una corona, y que esta se vea involucrada en un corto tiempo cronológico con la primera aparición de la Corona del Sol en dos pinturas a finales del siglo XIX y principios del XX.

Ahora son varias preguntas las que quedan en el aire, y varias hipótesis la que se plantean; si la corona es de finales del siglo XVII o principios del XVIII, con varias reformas a lo largo del tiempo, o bien, si pudiera haberse adquirido muchos después del año de su ejecución, o si realmente data del siglo XIX como presencia las dos pinturas en la que se retrata por vez primera.

Javi el almonteño.

Bibliografía:

- MAYO RODRÍGUEZ, J.: La Corona del Sol, la revista del Rocío, nº 9, Cadena Ser. Huelva, 2012, pp 41–43.

- CRUZ DE FUENTES, L.: Recuerdo del primer Centenario del Rocío Chico. Huelva. 1913, p 42.

- MUÑOZ BORT, D.: El ayuntamiento de la villa de Almonte y la expansión de la devoción a la Virgen del Rocío (Siglos XIV – XX). Parte segunda”, revista Exvoto, nº 1. Sevilla, 2012, p 38.

- LÓPEZ TAILLEFERT, M. A.: El ajuar de Ntra. Sra. Del Rocío y de su ermita según un inventario del último cuarto del siglo XIX, revista Exvoto, nº 2. Sevilla, 2013, pp 43-58.

- CALDERÓN ALONSO, G.: Nuevos datos sobre el lienzo de la Virgen del Rocío de Manuel García Rodríguez, revista Exvoto, nº 6. Sevilla, 2017, pp 91-102.

- Orfebrería religiosa en la Villa de Almonte 1998, cuadernos de Almonte, nº 14. Huelva, 1996.

17 de septiembre (El origen de la Romería del Rocío)

¿Sabías que la Romería del Rocío se celebraba el 17 de septiembre?

La Procesión de la Virgen del Rocío. Oleo de Santiago Martínez. 1932

Desde aquel lejano 1335, donde consta documentalmente por primera vez la existencia de la ermita de Santa María de Las Rocinas, poco sabemos del transcurso devocional de la imagen por aquellas fechas, salvo alguna documentación sobre lindes municipales, crónicas de monterías y algunas testamentarias a favor de la aquella primitiva ermita. No será hasta la segunda mitad del siglo XVI, cuando verdaderamente comience un gran movimiento en la devoción del Rocío.

Situemosno. Abril de 1653, Almonte. Los almonteños habían recurrido de nuevo en la divinidad intercesión de Nuestra Señoras de Las Rocinas, que algunos ya llamaban Rocío o Rosío, para remediar la escasez de lluvia. Un grupo de personas recorrían aquellas 3 leguas mal contadas que separa la población de la ermita en las marismas, y una vez desde allí, portaban a la solemne imagen de la Virgen hacía la iglesia mayor del pueblo. Estos Traslados se vienen produciendo de forma de rogativas. Al menos hasta ahora, el primer Traslado documentado fue uno producido en abril de 1589, descubierto en fechas recientes por el historiador y Rociólogo Domingo Muñoz Bort.

Una vez ya situada la Virgen en el altar de la Parroquia de la Asunción, comienza los novenarios de misas cantadas a Ntra. Sra. de Las Rocinas para la divina imploración de la lluvia. Poco se sabe de los meses posteriores de la estancia de la Virgen, hasta el mes de junio, que sería una fecha trascendental para la historia del Rocío y Almonte.

El lunes 24 de junio, se celebraba un pleno en el ayuntamiento almonteño, del cual se dice que “…este cabildo debajo de la obediencia del Sumo Pontífice acuerda que el día de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, veinte y nueve de este mes, este Cabildo haga juramento de la Concepción de Nuestra Señora con invocación de Santa María de las Rocinas, a quien en esta villa tiene por Patrona, con fiesta y sermón perpetuamente para siempre jamás a quien confiesa tantos innumerables beneficios y mercedes…

A parte de aprobar que se efectúe el Voto de la Limpia Concepción de María, se anuncia que esta villa la tiene “por Patrona”, es decir, es la principal devoción del pueblo a los que todos recurren, pero que debe hacerse formal su Patronazgo el 29 de junio, cinco días después.


Acta del patronazgo. 29 de junio de 1653



“…Y para que esto sea estable, firme y permanente para siempre jamás, votamos por Patrona de esta Villa a la Reina de los Ángeles Santa María de las Rocinas, y la solemnidad de la fiesta, con misa solemne y sermón, en el día que acordáremos y determináremos en nuestro Ayuntamiento…gloria y honra de su Santísima Madre, defensa de la fe católica, exaltación de la iglesia Romana y verdadero cumplimiento de este voto, hecho en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de la villa de Almonte, en domingo veinte y nueve días del mes de junio de mil seiscientos y cincuenta y tres años…

Con este juramento ocurrieron cuatro hechos trascendentales; el primero es el voto Concepcionista, que venía siendo proclamado en la ciudad hispalense desde 1615; el segundo hecho es el patronazgo de la Virgen sobre la villa de Almonte, intercesora en los momentos más afligidos para la población. El tercero es la creación de una fiesta, a lo que hoy llamamos Romería; y el cuarto, el cambio de nombre de Rocinas a por el de Rocío. Este último no lo refleja en el acta, sino en el acuerdo del 24 de junio. Hasta 1678, los nombres de Rocinas y Rocío, serán nombrados simultáneamente en los textos, hasta que definitivamente el de Rocinas se desvincula de la Virgen. 



Actas del patronazgo de la Virgen del Rocío. 29 de junio de 1653. 


El 17 de septiembre de 1657 (La primera vez que se celebra la Romería del Rocío)

¿Qué día fue el elegido para celebrar “la Fiesta de Nuestra Señora del Rocío”? La respuesta la encontramos cuatro años después del patronazgo. Primero se acuerda de defender la Limpia Concepción de Ntra. Sra. en un acuerdo de cabildo fechado el 15 de febrero de 1657 “…hazer bien y fielmente sus oficios como son obligados fueron recibidos por alcaldes y regidor como su excelencia lo manda y so cargo del dicho juramento prometieron de defender la limpieza de la Concepción de Nuestra Señora como este cabildo lo tiene jurado…” Y luego, la decisión de escofer fecha para la celebración se tomaría en un acuerdo del 14 de septiembre de 1657 “…En este cabildo diputaron para la fiesta de Nuestra Señora de la Rosina, patrona de esta villa, que el día del nombre de María a diez y siete de este mes…” ¿el día del nombre de María el 17 de septiembre?

Actualmente la iglesia celebra el día del Dulce Nombre de María el 12 de septiembre, pero el día de esta celebración ha ido variando con los años. Con una aprobación apostólica del año 1513, empezó a celebrarse en la Iglesia de Cuenca con rito doble el día 15 de septiembre, de la Iglesia de Cuenca pasó esta celebración a la de Toledo, y de aquí a las demás Iglesias de España. Pero pareciendo el día 15 impropio o menos apto para celebrar, por ser el día de la octava de su Natividad (el de María), el 16 de enero de 1587, se asignó por el Papa Sixto V, que se celebrara “el 17 de septiembre”.

A partir de 1684, la fiesta pasó al 12 de septiembre, para conmemorar la victoria de Viena, que tras sesenta días de asedio, fue liberada por la Victoria de Kahlemberg, obtenida el 12 de septiembre. Este cambio fue por intercesión del Papa Inocencio XIl, como una acción de gracias.

Acta plenaria del ayuntamiento de Almonte del 14 de septiembre de 1657.  AMA. LEG. 5. Se diputa celebrar la fiesta a Ntra. Sra. de Las Rosinas el 17 de septiembre. 

Documento ampliado


Continuemos con el Rocío. Tras el documento de 1657 en el que se atestigua la celebración de la fiesta a Ntra. Sra. Del Rocío con misa solemne y sermón y consiguiente la santísima procesión, nos llega un acuerdo tomado el 15 de septiembre de 1659, en el que se recuerda que el cabildo tiene obligación por voto de hacer “la fiesta del Nombre de Nuestra Señora”, ya que a día 15, no se ha hallado predicador para la fiesta, por lo tanto se transfiere para el primer domingo del mes de noviembre que se celebra la fiesta del patrocinio de su majestad la Virgen Santísima Nuestra Señora, que se haga la fiesta que el cabildo tiene obligación de hacer a “Santa María del Rosío” conforme el dicho voto, entendiéndose solo por este año, en adelante, que se haga en el día del Dulce nombre de Nuestra Señora como está votado “…dijo que se ha de hacer la fiesta por siempre jamás en el día del Nombre de María a diez y siete de septiembre…”

Resulta insólito que se celebrara en noviembre, alejado del marco climático primaveral que estamos acostumbrados en los meses de mayo y junio. Volviendo a los acuerdos municipales, el 29 de enero de 1668, el cabildo acordó que por cuanto se hizo el juramento defender la pureza y limpieza de Nuestra Señora, a quien tomó por abogada y patrona de esta villa y de hacerle cada un año una fiesta en su honor por septiembre, ya que en 1665, 1666 y 1667 no se ha podido realizar; se acuerda que se haga la fiesta “…y se libre lo que importase de los propios de este consejo, y asimismo se libre ciento y quince reales y medio para diez libras y media de cera para los capitulares y criados del cabildo el día de la Candelaria…”

El cambio de la “Fiesta” a “Pentecostés”

En 1670 será el año que se cambie la fecha de la fiesta a la segunda pascua de Pentecostés, ya que pudiera estar motivado el cambio de estación de verano a otoño, una época perjudicial para la agricultura y ganadería de la Villa, siendo solventado el cambio de fecha a Pentecostés, que “no sin mística alusión” el nombre de “Rocío”, está lleno de contenido teológico y bíblico. En más de una ocasión fue invocada la intercesión de la Virgen por el “Santo Rocío de sus aguas”, en las traslaciones al pueblo cuando se la imploraba por las pertinaces sequías.

El 27 de mayo de 1670 llega la queja del concejo almonteño ante el padre corrector del convento de Mínimos de Almonte, sobre la problemática de quien debía sacar a la Virgen y consiguiente devolverla a su altar, que era obligación del concejo, justicia y regimiento de esta villa; y si así lo estimaban los Padres “frailes del convento”, podrán portarla durante el recorrido. El Convento de los Mínimos de Almonte se fundó en 1574, mismo año que se hicieron cargo de la ermita del Rocío, hasta 1597. Retornaron en 1659 hasta aquel 1670. Los frailes, a quien la documentación municipal los denominan “Padres de la Virgen”, reivindicaban derechos que quizás no poseían, alegándoosle el propio ayuntamiento ser patrono y dueño de la imagen.

Una vez ya ajustada la fecha al segundo día de Pascua de Pentecostés, fiesta que duraba un día, se seguiría celebrando misa en honor al Dulce Nombre de María el 17 de septiembre en la ermita del Rocío, donde no procesionaba la Virgen. La celebración del Dulce Nombre seguiría produciéndose hasta poco años después, donde deja de mencionarse en la documentación.

Hoy, 17 de septiembre se cumple aniversario de aquellas primeras “Romerías del Rocío”, que tras unos primeros años de timidez localista, resurgió y se expandió sin límites durante la centuria del siglo XVIII, siendo el año de la Coronación Canónica el último empujón para traspasar fronteras llegando a cualquier rincón del mundo.





Por Javi el almonteño

Bibliografía:

A.M.A. Actas Capitulares de Almonte. Leg. 5, 6 y 11.

MUÑOZ BORT, D.: El ayuntamiento de la villa de Almonte y la expansión de la devoción a la Virgen del Rocío (Siglos XIV – XX). Parte tercera”, revista Exvoto, nº 2. Sevilla, 2013. Pp. 37 y 38. 


FLORES CALA, J.; Historia y documentos de los traslados de la Virgen del Rocío a la villa de Almonte. 1607 – 2005. Cuadernos de Almonte. Sevilla, 2005.

Catecismo Litúrgico, compuesto y ordenado para la mayor instrucción de jóvenes eclesiásticos. Por el M. R. P. Miguel Enguid de los clérigos menores. Tomo segundo. Que trata de las rúbricas del Breviario ilustradas con los decretos de la Sagrada Congregación de Ritos. Madrid, Por Cano. 1802.

EICHMAN OEHRLI, A. Cancioneros marianos de charcas, Universidad de Navarra. Iberoamericana - Vervuert, 2009.

DOCUMENTAL: EL ROCÍO CHICO - LA INVASIÓN FRANCESA

          


DOCUMENTAL: EL ROCÍO CHICO - LA INVASIÓN FRANCESA


Continuamos con la serie documental "Almonte, en el corazón de Doñana". Coincidiendo con la celebración del Rocío Chico, que se conmemora cada 18 y 19 de agosto, contamos la historia de este singular acontecimiento.


Se inicia con los primeros indicios de la posible invasión de Andalucía, y las rogativas realizadas por el Concejo y Cabildo de la Villa de Almonte a María Santísima del Rocío, por la protección de los habitantes de este pueblo ante la inminente llegada del invasor.


Maltratos e imposiciones fue sometido los almonteños por parte de las tropas napoleónicas, y que, un 17 de agosto, ocurriría el asalto por parte de unos guerrilleros al cuartel general francés instalada en la casa-palacio de la familia Cepeda. Este hecho hizo que se mandara unas tropas provenidas desde la ciudad de Sevilla para aniquilar, incendiar y degollar a la Villa de Almonte. Los almonteños no duraron en refrendar su fe hacia María Santísima del Rocío durante la noche del 18 al 19 de aquel mes. Las tropas, nunca llegaron al pueblo, y Almonte agradeció a su Patrona, la de celebrar cada 18 y 19 de agosto, el Voto de Acción de Gracias conocido como "El Rocío Chico".


Agradecemos enormemente al almonteño Antonio Cruz Acevedo por narrar tan emocionante historia, la de su Virgen y la de su pueblo.


No pudo realizarse sin la ayuda estimable del Estudio de grabación "El Patio" en Bollullos Par del Condado, del amigo Fernando Iglesias, conocido como "El Mae". GRACIAS!!!


Javi el almonteño.

Salida Extraordina de la Virgen del Rocío en 1953. Fotografías inéditas

Fotografías inéditas de la familia Tierno Conradi.



En la Romería de 2016 publicábamos un artículo sobre varias fotografías inéditas del Rocío del Trianero don Pedro Tierno. Estas imágenes abarcan las décadas de 1930, 1940, 1950 y 1960, de las cuales se encuentra inmortalizadas la Romería del Rocío; Camino de la Hermandad de Triana y procesión de la Virgen el lunes de pentecostés. El Traslado de la Virgen a Almonte en 1949 – 1950 y el 300 aniversario de la Virgen como Patrona de Almonte en 1953.

Pequeña biografía del autor

Pedro Tierno Lázaro, nació en Sevilla en 1905, falleciendo en 1970. Se casó con Ana Conradi Pérez, de cuyo matrimonio nacieron 6 hijos.
Estudió perito aparejador, pero nunca ejerció, por dedicarse a la administración de la finca familiar. Precisamente cursando sus estudios, un compañero de Huevar del Aljarafe, lo invitó a ir al Rocío con la Hermandad de Triana, fue cuando empezó su vinculación con esta Hermandad.
Ostentó el cargo de Hermano Mayor de Triana dos veces; la primera en 1942, años difíciles en su mandato, entre otras cosas, acometió la reforma del " salón de baile" (como se decía antiguamente) de la casa hdad. De Triana en la Aldea. Prueba de ello es un azulejo conmemorativo en dicha casa.

Fue uno de los que llevó el Simpecado de Triana en un coche a la Romería ante los acontecimiento de 1936, junto con los hermanos Carlos y Paco Astolfi (este último era el prioste) entre otros.

Pedro Tierno siempre estuvo muy vinculado a la Hermandad trianera, ocupando diferentes cargos en junta casi hasta su repentino fallecimiento.
Se sabe que días antes de su muerte lo vieron en la ermita a los pies de la Virgen, como si fuera una premonición del pronto reencuentro con Ella.

Su hija Ana, heredera y propietaria de las fotos, con 83 años es actualmente la camarista de la Hermandad del Rocío de Alcalá de Guadaíra desde su fundación, y de la que es hermana fundadora.

La semilla rociera que sembró Pedro Tierno sigue perpetuándose en sus hijos, nietos y biznietos.



Tercer Centenario del Patronazgo de la Virgen del Rocío sobre la Villa de Almonte (1653 – 1953)

El 29 de junio de 1653, la Virgen del Rocío era nombrada como Patrona de Almonte, recogido en el acta de 29 de junio de dicho año, por el Concejo y Clero de la Villa. El tercer Centenario se efectuaba en 1953, pero tal celebración se trasladara en agosto, coincidiendo con el Rocío Chico. La Virgen procesionaría con sus galas de Pastora, atuendo que suele usar en sus traslados al pueblo de Almonte.
Para conmemorar tan significada efeméride, la junta de gobierno de la Hermandad Matriz acordó en cabildo de fecha 1 de julio de aquel año, trasladar la celebración conmemorativa para las fechas del Rocío Chico, por su cercanía temporal y por producirse habitualmente en estas fechas una mayor afluencia de devotos en la aldea, cuando todavía no había carretera. Así se hizo saber a las hermandades filiales, en atento escrito que se les remitió en fecha, 14 de julio de 1953.

Se elaboró un programa de actos para los días, desde el 15 al 19 de agosto, a desarrollar en Almonte y en el Rocío, actos en los que se dio cabida a la participación de las hermandades filiales. En este orden se celebraron los referidos actos: la Presentación Oficial de hermandades con sus insignias, que se llevó a cabo en la tarde del día 18 de agosto en el Rocío, a las puertas de la Ermita, el turno de velas que hicieron ante S. D. M. todas las hermandades filiales la noche del 18 al 19 de agosto, desde las 24:00 horas, hasta las 05:00 de la mañana, hora en la que comenzaba las misas. Y finalmente, una Función Principal y la Procesión Extraordinaria de la Santísima Virgen, por el antiguo recorrido, es decir, hasta la Casa- Hermandad de Huelva.


La Santísima Virgen luce el traje que se le denomina como “Pastora” o de “Viaje”. Luciendo un sombrero elaborado en el taller de Carrasquilla de Sevilla en 1949. Para esta ocasión, la Señora procesionara sobre la peana de plata, desprovista de los varales y tumbilla.

Bibliografía:

PADILLA DÍAZ DE LA SERNA, S,: Rocío. La Explosión de la gran devoción del sur en el siglo XX. Córdoba, 2007.



La Virgen dirección al Acebuchal
La Virgen es obsequiada con flores por la Hermandad de Triana
Las flores de la Hermandad de Triana en la peana de la Virgen
La Virgen frente a su Santuario. La marisma de fondo
Entrada de la Virgen del Rocío en el Santuario

Iconografía decimonónica de la Virgen del Rocío (Las ráfagas de rayos biselados y el traje de los Montpensier)



Se pretende con este artículo, arrojar datos inéditos e hipótesis sobre uno de los aspectos histórico de la Virgen del Rocío poco estudiado, como es su iconografía. Abarcaremos profundamente el cambio estético que sufrió la imagen durante el siglo XIX, con la adquisición de un nuevo juego de plata, como son las llamadas ráfagas de Rayos y el traje denominado los Montpensier.

Tras la invasión francesa, el atuendo de la Virgen seguía manteniendo la línea de los siglos anteriores, a la moda femenina de fines del siglo XVI y principios del XVII. Un vestido de línea muy sencillo, gracioso y elegante: se componía de basquiña, que era una falda acampanada. El busto se cubría con corpiño, de cerrado escote y alto cuello, terminando con gorguera de finos encajes. Las mangas de jubón, ajustadas al brazo, llevaban otras mangas, amplísimas, de las llamadas de punta o pérdidas, que llegaban al filo mismo de la falda. Estos vestidos se hacían casi siempre en brocado; se usaban alguna que otra vez el damasco y el terciopelo en sus diversas clases. La gorguera, se alzaba bastante por la nuca, se prolonga y se adapta a la cabeza de la imagen en forma de cofia. Sobre la cofia se le pone un velo. El manto se le ponía prendido en los hombros.[1]

Ostentaba la Virgen por entonces, las denominadas ráfagas de puntas redondas de 1733, donadas por los hermanos almonteños José Carlos e Isabel Tello de Eslava.[2] Las ráfagas redondas, o puntas de plata de martillo, se componen de ocho grandes semicírculos de plata repujada, imitando los encajes de hilo de plata. El diccionario de Autoridades, de 1737, define uno de los sentidos de la palabra punta “…se llama asimismo una especie de encajes de hilo, seda u otro material, que por un lado van formando unas porciones de círculo…”. Situada en el borde del manto, confiere a la imagen el perfil que la identifica sobradamente.[3] Adornaba también a la imagen una corona de plata sobredorada, donde aparece contemplada varios detalles como rayos flameantes y ondulados, dieciséis estrellas y el sol de Judea. Posiblemente de finales del siglo XVII o principios del XVIII.[4] ¿De Juan Laureano de Pina?[5] A los pies de la Virgen una creciente o media luna con la cara de un Ángel en su centro y dos estrellas en las puntas con una piedra verde cada una, de principios del XVIII. Desde 1754, vestía la imagen un vestido costeado por su mayor parte por el Canónigo Tello de Eslava.[6]

Grabado de Ntra. Sra. del Rocío de 1754. La Virgen con las ráfagas y traje del almonteño Tello de Eslava


En el XIX, el atuendo de la Virgen irá evolucionando, incorporando nuevos estilos artísticos y atributos tal como aparece en litografías y pinturas de la primera mitad del siglo. Lucirá la imagen unos nuevos atributos de plata. Son las denominadas ráfagas de rayos biselados de plata de estilo rococó, de un rococó tardío. Las ráfagas ostentan angelitos sobre dorados y sobre puestos, la corona imperial de la Virgen, está ornamentada de rocallas, y en su aureola, los rayos de luz, al igual que la diadema del niño. En la media luna aparece en su centro la corona y el anagrama de María.

Nuestra Señora en una fotografía tomada por los Hermanos Alcañiz
en la década de 1890 con el conjunto orfebre


Corona de Rayos (Orfebrería Religiosa en la Villa de Almonte. 1998.
Catálogo de la Exposición. Cuadernos de Almonte, Nº 14)


Media Luna con el Anagrama de María (Orfebrería Religiosa en la Villa de Almonte. 1998.
Catálogo de la Exposición. Cuadernos de Almonte, Nº 14)


Ráfaga de Rayos Biselados (Orfebrería Religiosa en la Villa de Almonte. 1998.
Catálogo de la Exposición. Cuadernos de Almonte, Nº 14)


Diadema del Niño (Orfebrería Religiosa en la Villa de Almonte. 1998.
Catálogo de la Exposición. Cuadernos de Almonte, Nº 14)


¿Quién adquirió o regaló a la Virgen este nuevo juego de plata? Hasta la fecha, nadie ha sabido poner nombre o nombres. En una rendición de cuentas de 1823, en el que se desglosa varias adquisiciones realizadas desde 1813 a 1822, por parte de la Hermandad del Rocío de Almonte, nada alude de haberse ejecutado la compra de este conjunto orfebre, por lo tanto tuvo que ser una donación a la Virgen.

La media luna de este conjunto de plata, presenta el punzón de FLORES y NO8DO.[7] Existe en el santuario del Rocío una demanda petitoria de mediados del setecientos, en forma de fuente circular lisa con una pequeña imagen de la Virgen del Rocío en su interior. En el labio ostenta la siguiente inscripción: “ESTA DEMANDA ES DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSYO Y SE RENOBO SIENDO MALLODOMO DN JVAN JOSÉ LAGARES, Aº DE 1813”. También aparecen los punzones de FLORES y NO8DO,[8] al igual que en la media luna de la Virgen ¿se pudo labrar las ráfagas de rayos biselados en el mismo lugar en el que se restauraba la demanda de plata? Si fuese así, ¿Quién es Juan José Lagares que aparece como mayordomo en 1813?

Demanda petitoria de la Virgen del Rocío del siglo XVIII (Orfebrería Religiosa en la Villa de Almonte. 1998.
Catálogo de la Exposición. Cuadernos de Almonte, Nº 14)


Demanda petitoria vista desde arriba con la
descripción de la restauración en 1813 (Exposición Intercesora de Almonte)


Juan José Lagares es un personaje que ocupa durante una larga etapa desde principio del siglo XIX, importantes cargos civiles y religiosos en la villa de Almonte.[9] Era natural y oriundo del vecino pueblo de Bollullos Par del Condado. Fue escribano público y secretario del ayuntamiento de Almonte. Su nombre y rubrica aparecen en el Acta del Voto del Rocío Chico del 16 de agosto de 1813, y lo hace como Hermano Mayor de la Hermandad del Rocío de Almonte. Su esposa aparece identificada como camarista de la Virgen y como “hermana mayora”.[10]

La coincidencia de la restauración de la demanda de plata, con la aparición del conjunto orfebre de la Virgen en torno a ese año, podemos pensar que Juan José las regalase, del cual podíamos sustentar por varias razones más. En un inventario del santuario del Rocío de 1805, solo aparece un par de ráfagas, “…Ráfagas de Punta de Plata…”,[11] estas son las conocidas ráfagas redondas de metal de 1733, llamadas de punta por estar acabadas en pequeñas puntas redondeadas en cada plato o semicírculo. La aparición de las ráfagas de rayos biselados y su conjunto, aparecen en un grabado de principios del siglo XIX, en torno a 1813. También esta refutado en un exvoto pictórico del año 1819, del patrimonio artístico de la Hermandad Matriz de Almonte.

Grabado de José María Martín en torno a 1813 y Exvoto pictórico de 1819
del patrimonio artístico de la Hermandad Matriz de Almonte


El escribano del voto del Rocío Chico, Juan José Lagares, fue nombrado Hermano Mayor de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad el 17 de noviembre de 1816, tomando posesión en la ermita de Gracia. Permaneció en el cargo hasta 1838.[12] Nos adelanta Lorenzo Cruz de Fuentes que el estado de la cofradía de la Soledad, tomo un nuevo impulso en 1816 gracias al piadoso señor Lagares, quien adelantó y nunca cobró los 9.423 reales invertidos ese año en el colchón, almohada y sábanas de la urna del Santo Cristo y en “adornos y bordados de oro para la Virgen”.[13] También era bienhechor de la Hermandad del Rosario de Almonte.[14]

Juan José Lagares junto a la familia de su mujer, los Ayala, eran grandes hacendados, y protagonistas en aquella época del universo social y religioso tanto en Almonte como en Bollullos. El hecho de que regalase adornos y bordados de oro a los titulares de la Hermandad de la Soledad y del Rosario, sostiene con más fuerza nuestra hipótesis, de que Juan José regalase a la Virgen del Rocío el juego de ráfagas de rayos en 1813, cuando este ostentaba el cargo de Hermano Mayor del Rocío y su mujer como camarista.

¿Quién las realizó? Adelantábamos anteriormente que aparecía el punzón de FLORES. Se trata del marcador Joaquín Flores, quien actuó como tal desde 1809 hasta 1825.[15] Existe una corona imperial con rocalla al igual que la de la Virgen del Rocío, en la localidad de Lebrijas (Sevilla), en conjunto con la media luna, aparece los punzones FLORES y NO8DO.[16] Podemos ver también la marca de FLORES en un cáliz de plata en Almonte, como en copones y cáliz en los pueblos del entorno; Chucena, Hinojos, Niebla, La Palma del Condado, Trigueros etc. Por ahora, tenemos el punzón del marcador ¿pero quién era el orfebre? Da el caso, de que el orfebre que siempre acompañaba al punzón de FLORES, era un tal PALOMINO.[17] Miguel María Palomino fue un reputado orfebre de Sevilla. Recibió la aprobación como maestro en 1777. Fue cónsul de plata en 1796.[18] Actuó como orfebre desde 1777 hasta 1829. La producción de Miguel Palomino fue muy amplia aunque lo frustro de algunas marcas y las inexactitudes con que se han transcrito otras hace difícil una identificación cierta en todos los casos.[19] Eligio y Rafael, familiares de los Palominos, entraron como aprendices en el obrador de Joaquín Flores el 1 de diciembre de 1809, y fueron aprobados como plateros en 1814.[20]

Miguel María Palomino y Flores elaboraron las ráfagas, corona y media luna de la Virgen de Consolación de Carrión de los Céspedes (Sevilla).[21] De misma hechura y similitud al de la Virgen del Rocío, es la corona imperial de la Virgen de la Paz de la parroquia de Santa Cruz de Sevilla. Solo aparece en este caso el punzón de PALOMINO. En la capilla penitencial del Santuario del Rocío, la Virgen de los Dolores del Calvario, ostenta al igual que la Patrona almonteña, una corona de rocalla de rayos. Esta imagen dolorosa pertenecía originalmente al antiguo convento de Dominicas de Almonte, donde a principios del ochocientos, era monja superiora la cuñada de Juan José Lagares. La Virgen de los Dolores junto a Juan Evangelista y el Crucificado, pasaron en torno a 1858 al santuario del Rocío.

Posiblemente Miguel María Palomino labrara los rayos de plata de la Virgen del Rocío en 1813, y quien a la vez restaurara la demanda petitoria. En 1821 restauró la custodia procesional de la Hermandad Sacramental del Salvador de Sevilla, siendo por entonces uno de los plateros más prolíficos de la urbe hispalense.[22]

El conjunto de rayos de la Virgen del Rocío ya aparece mencionado en el inventario de 1884, “…Unas ráfagas de la Virgen de dos varas de alto cada una de las dos, de plata con Angelitos sobre dorados y sobre puestos, su peso trece libras. Una media luna de plata con una María y corona en el centro sobredorada, su peso dose libras… Una corona imperial de la Virgen, labrada y cincelada, su peso novecientos cincuenta gramos… Una diadema del mismo niño…”.[23] Aparece también un “Cetro de plata, su peso trescientos gramos” Este cetro de la Virgen que suele utilizar cuando viste con los rayos, es de fecha anterior al conjunto. Apareciendo en el inventario de 1805.[24]

Mientras tanto, el vestido de la Virgen del Rocío irá evolucionando en lo que va de siglo XIX, pero sin perder su línea y traza primitivo. En la segunda mitad de siglo, precederá a uno de los vestidos más insigne de la imagen.


Con la llegada de S.A.R. el duque de Montpensier a la romería de 1851, el patrimonio y el auge del Rocío, y como el de sus hermandades, se vieron beneficiadas externas e internamente.

Los Duques fueron aclamados como hermanos mayores nominales en distintas hermandades, entre ellas la Hermandad de Almonte, en 1851, y de las de Triana y Coria del Río en 1853. Obsequiaron con varios regalos como son los cuatros varales de plata para el palio de la Virgen, más los anillos de los cañones, en 1852. También donó la vara del estandarte.[25] Un año antes, en su primera romería, contribuyeron con una importante limosna en el Santuario.[26] A la Hermandad trianera, aportaron en 1855 una limosna estimable para un Simpecado nuevo que se estrenó ese mismo año, también aportaron 1.000 reales para el nuevo paso-carreta, que estrenaron en el año 1867.[27] ¿Regalaron los Duques el traje a la Virgen que aparece inmortalizado en fotografías de principios del siglo XX?

Estos antecedentes vienen tras la incursión de los duques de Montpensier en la ciudad de Sevilla el 7 de mayo de 1848. Por entonces, se vieron fuertemente potenciadas y respaldadas las cofradías sevillanas. Los Duques, mecenas artísticos y enamorados de las costumbres de Sevilla, en su corte del palacio de San Telmo reunían a los literatos y artista principales del momento.[28] Su implicación en la vida cofrade de la ciudad sería intensa durante todo el año. Fueron muy numerosas las hermandades de pasión y de gloria que les nombraron como hermanos mayores perpetuos.[29] Los duques ayudaron, igualmente, a renovar los costosos ajuares a numerosas cofradías: Un vestido para la Soledad en 1850, un manto terciopelo, saya y toca para la Virgen de la Salud y un vestido para el niño, un manto para la Virgen de la Paz en 1853 y un manto bordado a Ntra. Sra. De la O el mismo año.[30] La Infanta regaló a la Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla, un traje blanco con el que hizo su salida ese año,[31] y un manto rojo de terciopelo con guardilla y salpicado de flores al estilo barroco.[32]

Precisamente a la Virgen de Montserrat, los Montpensier le regaló un fantástico manto bordado. Fue estrenado el 14 de abril de 1866. En el mismo manto, están representadas las flores de lis por todo el conjunto, en un homenaje a los Montpensier, ya que es un signo que representa a la Casa Real Francesa.[33] De la misma forma aparecen las flores de lis en el manto de Nra. Sra. Del Rocío.

El manto de Montserrat fue realizado por la prestigiosa bordadora Patrocinio López. Era una artesana que más extendió su producción a lo largo del siglo XIX. Está considerada por algunos autores como una de las más importantes bordadoras que han trabajado para la Semana Santa sevillana, gracias a su interesante labor artística y profesional que realiza para algunas conocidas cofradías de Sevilla a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. A mediados de siglo, alcanzaría especial auge al quedar asociada a los Montpensier, pues Luisa Fernanda de Borbón y Antonio de Orleans son nombrados hermanos mayores perpetuos de Montserrat en 1851 y la reina María Amelia protectora y camarera perpetua dos años después. En 1879, Patrocinio realiza los bordados del manto de la Virgen de Loreto de la Hermandad de San Isidoro, (hoy propiedad de la Hermandad de las Penas de San Vicente). Presenta las flores de lis al igual que los mantos de la Virgen de Montserrat y de la Virgen del Rocío.[34]El bordado del traje de Rocío tiene un realce con técnicas diversas. Lleva una composición simétrica en forma piramidal, de estilo rococó y barroco, en el que se presencia ornamentos vegetales. Y en su manto, en su eje central, una paloma blanca rodeadas de unos flamante rayos. En el contorno de la pieza, aparecen salpicadas las flores de lis.


Dibujos de la saya del traje de Los Montpensier


Manto con la flor de Lis del traje de Los Montpensier (Simpecados del Rocío: Speculum Reginae Roris.
Hermandad Matriz de Almone. Sevilla, 2012)


Algunos historiadores atribuyen que el vestido de Ntra. Sra. Del Rocío lo estrenó para su Coronación Canónica en 1919, como regalo en 1918 por S. A. R. la condesa de Paris. En ninguna relación de la época aparece este supuesto obsequio. Nada refiere en la crónica de la Coronación Canónica de Juan Ignacio Cepeda de 1923 de un regalo a la Virgen sobre un traje para tan magna conmemoración. En los donativos más importantes para el evento aparecen los de SS. RR. Infantes D. Carlos y Dª Luisa, con doscientas pesetas; S. A. R. el duque de Montpensier, doscientas pesetas y S. A. R. la Condesa de Paris con doscientas pesetas.[35] La creencia errónea de adjudicar el vestido a la Condesa, cae por su propio peso, ya que este vestido aparece en fotografías de principios del siglo XX, como en una publicación de 1906.[36] Mientras tantos, otros historiadores se lo atribuyen a los Montpensier. Esta última atribución pudiera ser la correcta, como hemos visto anteriormente. El vestido se refleja en la pintura del ovalo del simpecado actual de romería de la Hermandad de Villamanrique de la Condesa de 1855.[37] Con algunas variaciones, a dispensa de la interpretación y toque que le diera el autor de la obra. También está representado en unos exvotos pictóricos de 1894 y 1900.[38]

Exvotos pictóricos de 1894 y 1900. Representando el traje de Los Montpensier.
Patrimonio de la Hermandad Matriz de Almonte


El traje aparece inventariado en 1884 “…una saya de tisú de plata bordada de oro cada uno de una tercia, con corpiño, mangas y sobremangas de la misma tela y bordado…”[39]

¿Fue Patrocinio López la bordadora del traje de los Montpensier de Ntra. Sra. Del Rocío? dada la época y su relación con los Duques, pudiera ser ella quien lo bordara entre 1851 – 1855.

Con la llegada de este terno, hubo nuevas variaciones en la confección del mismo. El vuelillo de encajes que rodeaba el rostro, fue tomando forma de rostrillo a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en finas holandas con puntilla de encaje, con la llegada de este vestido, se fijó el rostrillo de prenda independiente de tejido rico, tisú de oro y plata con argentería. Las amplias mangas de punta, vinieron a convertirse en el actual mantolín.[40]

Desde 1813 hasta 1918, la Virgen solo luciría dichas ráfagas tanto en las procesiones como en su camarín. En 1919, en la Coronación Canónica, se vuelven a recuperar las llamadas ráfagas redondas de 1733, dejando las de rayos en contadas ocasiones durante su permanencia en su santuario. Es en 1949 cuando se realizan unas replicas de las ráfagas redondas y de la corona de 1919 para su uso en el camarín, quedando las de rayos guardadas sin utilidad durante varias décadas. Precisamente en la década de 1980, se vuelva a recuperar para camarín, siendo restauradas y doradas. La volveríamos a ver en Almonte durante su estancia de 1998-1999.

Coincidiendo en el traslado a Almonte de 2012, la Hermandad Matriz decide restaurarla volviendo a su aspecto original de plata. La Virgen la luciría durante octubre de 2012 hasta enero del año siguiente. Es tal impacto visual que produjo, ya que marcaba de nuevo la iconografía que ostentó durante el siglo XIX y principios del XX, que la Virgen volvería a lucirlas para el Bicentenario del Rocío Chico en agosto (1813 – 2013), procesionando con ellas 95 años después de la última vez.

Procesión de 1918. La última vez que la Virgen procesionaría
con el conjunto orfebre de Rayos hasta 2013

Principios de la década de 1980. Santuario del Rocío

La Virgen en la Parroquia de la Asunción de Almonte en 1998


La Virgen luce en 2012 en la parroquia almonteña
el conjunto de plata recién restaurado


Simbólica procesión extraordinaria en agosto de 2013
por el Bicentenario del Rocío Chico (Fotografía Antonio Valladolid)


Javi el Almonteño

CITAS:

[1] INFANTE GALÁN, J.: Rocío. La devoción mariana de Andalucía. Sevilla, 1971. Pp. 56 y 57.
[2] Regla directiva, y constituciones… Op. Cit. P. 13.
[3] GONZÁLEZ CRUZ, D.: Ritos y ceremonias en el mundo Hispano durante la edad moderna. Huelva, 2002. P. 360.
[4] Se trata de una de las alhajas más antiguas de la Virgen del Rocío. Los rasgos estilísticos que la adornan son la corona imperial de tipología barroca, labrada y cincelada en plata de ley, todavía con acentuadas reminiscencias manieristas. La Revista del Rocío, nº 9, Huelva, mayo de 2012. Pp. 41 y 43.
[5] La hermandad sevillana del Dulce Nombre (La Bofetá), posee una corona de misma similitud a la de Ntra. Sra. Del Rocío. Atribuida al orfebre jerezano Juan Laureano de Pina o a su círculo. De finales del siglo XVII. Al igual que la “corona canasto” realizada por el mismo orfebre a la Virgen de las Angustias de Jerez.
[6] “…el más especial y mayor devoto de Ntra. Sra.…”. Para recaudar lo necesario, se nombraron “…diputados que asistan a pedir limosna que sea bastante sobre dichos cien pesos para la compra de dicho retablo…”. ÁLVAREZ GASTON, R.: Devoción de un pueblo, Las Raíces del Rocío. Madrid, 1981. Pp. 184 y 189.
[7] GONZÁLEZ GÓMEZ, J. M. y CARRASCO TERRIZA, M. J.: Catalogo monumental de la provincia de Huelva. Huelva, 1999 P. 100.
[8] GONZÁLEZ GÓMEZ, J. M. y CARRASCO TERRIZA, M. J.: Catalogo monumental... Op. Cit. P. 76.
[9] LÓPEZ TAILLEFERT, M Á.: Comentario al acta de nombramiento de Don Juan José Lagares como hermano mayor de la Cofradía del Santo Entierro. Revista Almonte Cofrade. Bollullos Par del Condado, 2006. P. 43.
[10] PADILLA DÍAZ DE LA SERNA, S. y Otros… Testimonio histórico de la devoción de los almonteños a la Madre de Dios. Huelva, 2006. P. 59.
[11] MAYO RODRÍGUEZ, J.: El Rocío en la Guerra de la Independencia, revista Exvoto. Sevilla, 2011. P. 121.
[12] PADILLA DÍAZ DE LA SERNA, S. y Otros… Testimonios históricos… Op. Cit. P. 59.
[13] CRUZ DE FUENTES, L.: Documentos de las fundaciones... Op. cit. Huelva, 1908. P. 206.
[14] Gran acomodado del pueblo, poseía varias casas. CRUZ DE FUENTES, L.: Documentos de las fundaciones… Op. Cit. P. 329. En junio de 1817 obtiene licencia del ayuntamiento para construir una choza contigua al corral de la ermita del Rocío. MUÑOZ BORT, D. y FLORES CALA, J.: Hermanos Mayores de Almonte, cuadernos de Almonte, nº57. Almonte, 2011. P. 37. 
[15] CRUZ VALDOVINOS, J. M.: Cinco siglos de platería sevillana. Sevilla, 1992. P. 136.
[16] VV.AA. Guías para visitar los santuarios marianos de Andalucía occidental. Madrid, 1996. P. 441.
[17] SANZ SERRANO, M. J.: La orfebrería sevillana del Barroco, tomo II. Sevilla, 1976. P. 48.
[18] CRUZ VALDOVINOS, J. M.: Cinco siglos… Op. Cit. Sevilla, 1992. P. 375
[19] Ibídem. P. 375.
[20] Ibíd., p. 375.
[21] Ibíd., p. 376.
[22] RODA PEÑA, J.: La custodia procesional de la Hermandad Sacramental del Salvador de Sevilla. Laboratorio de arte 8. Sevilla, 1995. P. 399.
[23] LÓPEZ TAILLEFERT, M. Á.: El ajuar de Ntra. Sra. del Rocío y de su ermita según un inventario del último cuarto del siglo XIX, revista Exvoto, nº 2. Sevilla, 2013. P. 46.
[24] MAYO RODRÍGUEZ, J.: El Rocío en la guerra de la independencia. Revista Exvoto. Sevilla, 2011. P. 121.
[25] LÓPEZ TAILLEFERT, M. Á.: El ajuar de Ntra. Sra. del Rocío… Op. Cit. P. 47.
[26] MUÑOZ BORT, D. y FLORES CALA, J.: Hermanos Mayores de Almonte, cuadernos de Almonte, nº57. Almonte, 2001. P. 57.
[27] MAYO RODRÍGUEZ, J.: El Rocío: Reino devocional de los Montpensier, revista Exvoto, nº 3. Sevilla, 2014. P. 65.
[28] HERRERO SÁNCHEZ, J.: La Semana Santa de Sevilla. Madrid, 2003. P. 239.
[29] FERNÁNDEZ ALBÉNDIZ, M. C.: Sevilla y la monarquía: Las visitas Reales en el siglo XIX. Sevilla, 2007. P. 176.
[30] HERRERO SÁNCHEZ, J.: La Semana Santa… Op. Cit.P. 240.
[31] FERNÁNDEZ ALBÉNDIZ, M. C.: Sevilla y la monarquía… Op. Cit.P. 177.
[32] CARRASCO TERRIZA, M. J… y otros. Guía para visitar los Santuarios Marianos de Andalucía occidental. Madrid, 1992. P. 362.
[33] (http://traselaltar.blogspot.com.es/2011/11/en-el-patio-caballos-articulos-de.html)
[34] (http://sevillapedia.wikanda.es/wiki/Patrocinio_L%C3%B3pez)
[35] INFANTE GALÁN, J.: Rocío. La devoción mariana… Op. Cit. Pp. 140.
[36] COLCHERO Y NAVARRO, F.: Función de desagravio a la Virgen del Rocío en su santuario. Sevilla, 1906.
[37] En 1885 Villamanrique adquiere un nuevo Simpecado, siendo hermano mayor Francisco de Paula Sánchez, por un coste de 6.800 reales de vellón. Descripción de las Hermandades que concurren al Rocío. Villamanrique, en revista La Romería del Rocío, Talleres Tipográficos de El Defensor, Huelva, 1922, s. p.
[38] GALÁN CRUZ, M.: Exvotos pictóricos de Nuestra Señora del Rocío. Expresiones populares de fe. Huelva, 2010. P. 12 y 46.
[39] LÓPEZ TAILLEFERT, M. Á.: El ajuar de Ntra. Sra. del Rocío… Op. Cit. P. 50.
[40] INFANTE GALÁN, J.: Rocío. La devoción mariana… Op. Cit. PP. 56 y 143.